Patrimonio Mundial de la Unesco: tesoro de la catedral de Hildesheim

El tesoro de la catedral de Hildesheim es uno de los tesoros eclesiásticos más grandes e importantes de Europa. Los objetos de valor reunidos aquí a lo largo de más de mil años son testimonio de la fe vivida. El tesoro de la catedral fue declarado Patrimonio Mundial de la Unesco en 1985 junto con la iglesia de San Miguel y la catedral de Santa María.

IMPRESIONES

  • Relicario fundacional

    El relicario fundacional, también denominado lipsanoteca, está vinculado directamente a la leyenda de la fundación del obispado, puesto que se cree que el receptáculo que el capellán del emperador Ludovico Pío dejó olvidado y después no pudo soltar del arbusto es el receptáculo de plata de este relicario. Según la ciencia, este recipiente data del siglo IX, es decir, de la época carolingia. El pie y el soporte son de los siglos XIII y XIV. El relicario original se conserva en la cripta de la catedral y en el museo se expone una copia. Todavía hoy, el relicario fundacional se entrega solemnemente a cada nuevo obispo el día en que ocupa su cargo.

  • Gran Madonna de Oro

    La llamada Gran Madonna de Oro forma parte de las extraordinarias muestras de figuras ilustrativas de la Baja Edad Media y probablemente se trate de una estatua de Bernward de Hildesheim. Apareció a principios del siglo XI. La Virgen sujeta ante sí en su regazo al Niño Jesús. El material principal de la figura es la madera, revestida de una cobertura de oro laminado plano ricamente decorada.

  • Cruces circulares

    El tesoro de la catedral de Hildesheim incluye tres cruces circulares, cada una con un diseño particular. Todas están elaboradas con chapa de cobre bañada en oro, profusamente decoradas y engastadas con cristales de roca. La espina presente en cada una indica que deben ser utilizadas de forma activa en la liturgia. Esta tradición ha llegado hasta nuestros días. Con estos tres ejemplares, el museo de la catedral alberga el mayor conjunto de cruces circulares de Europa.

  • Cáliz de oro y patena del obispo Gerhard

    El cáliz y la patena forman parte de las mejores obras de orfebrería alemanas del siglo XIV. En el pie del cáliz hay un medallón con siete escenas grabadas de la vida de Jesús, envueltas en piedras preciosas y gemas. En la cara exterior superior del cáliz se muestra también a Cristo con sus discípulos durante la Última Cena, enmarcado en arcos. El exterior de la patena está decorado a modo de medallón circular con los símbolos de los cuatro Evangelistas. El quinto medallón, algo más grande y central, muestra al Cordero de Dios. Este cáliz de oro es utilizado todavía hoy durante las liturgias de ordenación.

  • Relicario de los Santos Patronos de la catedral (relicario de torre de Steinberg)

    El administrador del cabildo de la catedral de Hildesheim, Lippold von Steinberg, encargó este relicario de torre hexagonal de gran relevancia ilustrativa a principios del siglo XV. En él se observa una inscripción que lo identifica inequívocamente como donación suya. Este relicario de torre consta de un pedestal con tres secciones que se van estrechando con al altura en las que aparecen la Virgen, los apóstoles, santos, adoradores y mártires. En este relicario están representados todos los patronos de la catedral.

  • Atril del águila

    El águila con el dragón en las garras es otro ejemplo de la relevancia de Hildesheim como localización de importantes obras artísticas y de fundición de la Edad Media. Esta obra fundida en bronce de 1230-1240 es considerada un símbolo del triunfo de Cristo sobre Satán. El original se encuentra en el museo de la catedral, y hay una copia en el altar mayor utilizada como ambón.

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